Quiero decirte tantas cosas y no sé ni cómo empezar...
Empezaste como un juego, muy divertido e informal. Un trofeo, algo lindo, un adorno para mostrar.
No eras mala compañía, lo tengo que admitir, pero te fuiste metiendo poco a poquito dentro de mí.
Te quise confundir con "amor", pero no te asustes, realmente nunca llegué a ese punto porque te encargaste muy bien de marcar tus límites: alejándome, sobajándome, lastimándome, insultándome, ignorándome.
Me siento muy estúpida tratando de escribirte esto, y honestamente no sé si lo leas.
Considero que te falta mucho tiempo para entender mis palabras, pero espero que algún día mires atrás y reconozcas su valor, mi valor.
No estoy enamorada de tí, pero bien pudiera estarlo, si quisieras.
Esa fijación por alejar a la gente no lleva a nada bueno, y ese "speech" de estoy buscando a la mujer perfecta, mientras me cojo a las imperfectas te hace incongruente a los ojos del mundo.
Constantemente te veo "luchando" entre dos instancias y eso me hace dudar de tu verdadero yo. Te siento falso y a la defensiva, pero eso jamás importó, puesto que eras ocasional y esto, supongo, no debía durar.
Ahora tengo que decirte adiós, pues esto llegó más allá de donde puedo controlarlo. No sé si podemos seguir siendo amigos, porque ni siquiera estoy segura de que lo hayamos sido alguna vez...
Te dejo ir con toda tu inmadurez y te dejo respirar para que decidas si algún día quieres regresar..